Un nombre poco conocido para el ajedrez es el de Charles Babbage. Babbage es considerado por muchos como el padre de la computación moderna, o al menos uno de ellos. Nacido en 1791, brillante matemático, dedicó gran parte de su vida a desarrollar maquinas que pudiesen resolver calculos matemáticos. En 1822 presento un proyecto para una máquina que tabulara polinomios, la cual nunca llegó a lograr que funcionara, pero que construida con posterioridad en 1991 solo con recursos de época, funcionó perfectamente.
Adicionalmente Babbage sentó las bases para el desarrollo de las impresoras modernas, quebró en su momento el cifrado criptográfico de Vigenere y tuvo destacada participacion en la Sociedad Astronomica y la Sociedad Estadistica Britanica. En su trabajo The Life of a philosopher, Babbage planteo la idea de que cualquier juego de inteligencia, tal como el lo describió, es susceptible de ser practicado por alguna clase de autómata. En este texto se puede reconocer el primer esbozo de lo que sería el concepto de árbol de análisis y la evaluación de posiciones. Babbage indicó que el problema de construir un autómata que lograra dominar juegos de inteligencia como el ajedrez, consistía en poder representar cada posición mecánicamente y poder desarrollar un mecanismo automático por el cual el autómata realizara la transición mas ventajosa a una nueva situación en el juego. Estas ideas por sencillas que parezcan hoy a cualquier estudiante de ingenieria de software, eran totalmente revolucionarias y visionarias en la epoca de Babbage. Las ideas de Babbage formaron parte de los cimientos para un desarrollo mas profundo del tema, muchos años mas tarde por parte de Claude Shannon y Alang Turing. Un cientifico e inventor español, Torres de Quevedo, de quien hablaremos en el siguiente artículo, llevó a la práctica un ejemplo de las ideas de Babbage. El camino a los programas modernos estaba indicado. Los elementos tecnológicos para implementarlo aun no habían nacido. Al fallecer Babbage, faltaba menos de un siglo para que esto ocurriera.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Computadoras y Ajedrez I - El Turco
En esta serie que hoy comienza, intentaré guiar al lector por el apasionante mundo de las computadoras y su relacion con el ajedrez. En la actualidad es imposible pensar al ajedrez moderno sin la presencia de las computadoras. Para aquellos que vivimos este proceso desde la decada del 80 hasta la actualidad, no deja de ser apabullante. El mundo ha cambiado radicalmente con el progreso de la informatica y las telecomunicaciones y el ajedrez no ha sido ajeno a ello. Describir el proceso de avance del ajedrez en sus diferentes areas, asistido por las computadoras y el software, requiere indudablemente citar los antecedentes no relacionados especificamente con el ajedrez, cosa que haremos en subsiguientes entregas. En esta primera ocasion, mencionaremos la famosa historia de "El Turco" que asombro al mundo en los principios del siglo XIX. Si bien podria argumentarse que no era propiamente un automata, sino simplemente una herramienta, sin duda alimentó la ilusión de lograr que algo visiblemente no humano, pudiese derrotar a este en aquello que parecia hasta entonces su terreno intocable, su reducto inexpugnable. La actividad intelectual abstracta. Si bien hoy dia nadie se preocupa porque una motocicleta corra mas que un ser humano, la posibilidad de que el software reproduzca actividades propiamente humanas como crear musica, poesia o pintura que sin conocer su autor, deleiten a nuestros sentidos en igual forma que una creacion humana sublime, ciertamente nos resulta amenazante. El ajedrez fue una de esas fronteras. El Turco, maquina creada por el ingeniero eslovaco Wolfang Von Kempelen fue destruido, pero grabados de la epoca han permitido reconstrucciones que nos dan una idea de su aspecto.
Su primera exhibición fue ante la corte de Maria Teresa de Austria en 1770. Su brazo mecánico hacia precisas jugadas con las que derroto a personajes famosos uno tras otro. A la muerte de Von Kempelen en 1804 el dispositivo paso por muchas manos hasta que su hijo se lo vendio al músico Johann Nepomuk Malzel interesado en diversos tipos de máquinas e inventor de una forma de metrónomo. Malzel lo reparó, aprendió sus secretos y lo exhibio logrando la fama que se mantiene hasta la actualidad. Su triunfo ante su oponente mas famoso, Napoleon Bonaparte, y las alternativas de su partida han sido relatadas y registradas ampliamente. Sin embargo, mas allá de las anécdotas, las peripecias y las partidas, lo que considero mas notorio en la presentación de El Turco como un antecedente de autómata ajedrecistico, siendo que no lo era, es destacar la curiosidad, la sorpresa y el asombro que causaba observar que de alguna forma, una maquina era capaz de "pensar" y tomar complejas decisiones. Toda historia debe tener un comienzo, y probablemente El Turco pueda ser considerado el primer paso hacia un dispositivo o creacion intelectual que jugara al ajedrez mejor que los propios humanos. El turco y otros trabajos de Von Kempelen, además de su influencia en la historia ajedrecistica, fueron analizados y quizas sirvieron de inspiración a famosos inventores, como Edward Cartwright, inventor del telar mecánico moderno o Alexander Graham Bell en su analisis de las posibilidades de maquinas parlantes. Edgard Allan Poe, una de las victimas ajedrecisticas de El Turco, escribio un ensayo basado en su experiencia, El ajedrecista de Maezel en el que pretendía exponer el fraude detrás del autómata. Sus hipótesis eran incorrectas pero fueron un antecedente importante para cierto tipo de relatos de ciencia ficción. Poe no afirmaba que un humano operaba la máquina, sino que una mente lo hacía. El Turco fue destruído en un incendio en 1854 pero su mito y su significado aun nos acompaña.
Su primera exhibición fue ante la corte de Maria Teresa de Austria en 1770. Su brazo mecánico hacia precisas jugadas con las que derroto a personajes famosos uno tras otro. A la muerte de Von Kempelen en 1804 el dispositivo paso por muchas manos hasta que su hijo se lo vendio al músico Johann Nepomuk Malzel interesado en diversos tipos de máquinas e inventor de una forma de metrónomo. Malzel lo reparó, aprendió sus secretos y lo exhibio logrando la fama que se mantiene hasta la actualidad. Su triunfo ante su oponente mas famoso, Napoleon Bonaparte, y las alternativas de su partida han sido relatadas y registradas ampliamente. Sin embargo, mas allá de las anécdotas, las peripecias y las partidas, lo que considero mas notorio en la presentación de El Turco como un antecedente de autómata ajedrecistico, siendo que no lo era, es destacar la curiosidad, la sorpresa y el asombro que causaba observar que de alguna forma, una maquina era capaz de "pensar" y tomar complejas decisiones. Toda historia debe tener un comienzo, y probablemente El Turco pueda ser considerado el primer paso hacia un dispositivo o creacion intelectual que jugara al ajedrez mejor que los propios humanos. El turco y otros trabajos de Von Kempelen, además de su influencia en la historia ajedrecistica, fueron analizados y quizas sirvieron de inspiración a famosos inventores, como Edward Cartwright, inventor del telar mecánico moderno o Alexander Graham Bell en su analisis de las posibilidades de maquinas parlantes. Edgard Allan Poe, una de las victimas ajedrecisticas de El Turco, escribio un ensayo basado en su experiencia, El ajedrecista de Maezel en el que pretendía exponer el fraude detrás del autómata. Sus hipótesis eran incorrectas pero fueron un antecedente importante para cierto tipo de relatos de ciencia ficción. Poe no afirmaba que un humano operaba la máquina, sino que una mente lo hacía. El Turco fue destruído en un incendio en 1854 pero su mito y su significado aun nos acompaña.
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